LA CONCERTISTA (capítulo 2º)

....Su casa era su auditorio particular, cada día al llegar dejaba en la puerta toda la farsa con la que recubría su cuerpo en una vida que desempeñaba como las grandes actrices. Caminaba en su paraíso siempre descalza, porque le encantaba sentir en sus pies el cálido de la madera que cubría todas las habitaciones. Con una iluminación siempre tenue y dando a la casa un ambiente acogedor. Recorre sus habitaciones con música clásica de fondo, que pone nada más llegar para purificar su alma. Mientras hace las cosas diarias de la casa esperando que llegue el momento de poder por fin sentarse y sentir en su cuerpo el dulce tacto del amor de su vida. Había pasado después del trabajo a comprar lo necesario para la cena. Pues hoy  era un día especial para ella. 
Después de todos estos años tocando para si misma, había llegado el momento de tocar para el público. Eso sí, unos oyentes afortunados que ella había escogido con mucho mimo. Su única crítica era ella misma y se solía grabar en video corregir fallos si los hubiera en su interpretación. Para ese día su público sería los hombres que a lo largo de su vida fueron pasando por su lecho. A eso de las nueve ya estaban todos reunidos en el salón. En una esquina estaba una mesita con variedades de canapes y todo regado con unas botellas de champagne. Verónica se paseaba entre ellos charlando y mostrándose como una gran anfitriona. Una hora más tarde el concierto estaba a punto de comenzar. Todos sentados en sus respectivas sillas contemplaban en silencio el ritual preparativo que ella siempre hacía. Se notaba que estaba lago nerviosa, para ella esas pocas personas representaban su prueba de fuego. El volcar al mundo su mundo interior, sus sentimientos y desnudar su alma. No podía esconder su nerviosismo. Para ella esas pocas personas representaban su prueba de fuego, era como estar delante de una numerosa audiencia. Allí el silencio era sepulcral. Todos a la expectativa con los ojos bien abiertos esperando que comenzara Verónica con su recital. Antes de dar comienzo, encendió la videocámara, esta vez situada detrás de ella, para ver la reacción de los allí presentes. Acto seguido afina un poco el instrumento, y comienza a salir de ese violonchelo la música celestial que empieza a interpretar. A lo largo de una hora el magnífico sonido que produce su magia al pasar sus dedos sobre el, retumba en toda la casa. La pasión es palpable en ella, se diría que los allí presentes casi podían palparla. Sus ojos llenos de lágrimas nos deja ver la manera tan pasional con la que toca. Una vez terminado el recital. Todos quedan extasiados, nadie aplaudía, como sumidos en una catarsis. Una vez pasado unos minutos. Verónica vuelve al plano terrenal del que se había ausentado mientras tocaba. Se levanta y se dirige a refrescarse la cara al lavabo. De vuelta en el salón, apaga la cámara, se dirige hacia sus invitados en total silencio. Delante de cada silla, coge la caja que cada una tenía debajo. Y en todas va depositando las cabezas de sus amantes. Que seguían con la misma expresión de sorpresa. Conecta la videocámara al televisor, se sirve una copa de Champagne y se sienta a ver la actuación. En el ve las miradas y muecas que las cabezas cortadas y momificadas la observaban mientras ella los deleitaba con su amor musical. Mientras a Verónica le volvían a brotar las lágrimas de placer. Al oír las delicadas piezas musicales que se oían por los altavoces. Y recorrían todos los rincones de la casa.
                                           
                                             FIN
creado por :Victor Vega

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