13 de agosto de 2020

Relatos "Jueveros": IMPACTO CATÓDICO

 


Esta semana el tema es "Objetos". Convoca Alfredo Cot desde su blog La plaza del diamante .

                                                                "IMPACTO CATÓDICO"

Vi una sombra subir por la escalera, al oír el quejido que dio un escalón suelto. Un destello a mi espalda hizo girar mi cabeza. Bajé el volumen de la tele. Ya no la veía ante mi. La sombra había desaparecido. Me froté los ojos pensando en que todo era producto de mi imaginación. Otra vez un crujido en la escalera. Esta vez no vi nada. La ventana de mi cuarto se abrió bruscamente. El volumen de la tele se subió al máximo. Agazapado bajo las sabanas en posición fetal, el miedo anegaba mi garganta. La puerta se cerró de golpe. Mi corazón era una locomotora apunto de estallar. Bajo la rendija de la puerta, una sombra hace acto de presencia. Salto por la ventana llevado por el pánico. El golpe seco contra el suelo me deja casi muerto. Veo a alguien que se asoma a la ventana. Su cara casi borrosa parece dibujar una sonrisa descomunal. Si, se está riendo. 

¿Pero quién es?. ¿Porque se ríe?. Ahora ese ser va lanzando objetos por la ventana. Caen cerca de mi, algunos incluso me dan. Giro la cabeza y veo algunos. Es mi colección de cine de terror. Mis ojos se cierran, mi cuerpo se desvanece. Mis miedos por fin me dejan en paz.


11 de agosto de 2020

MASTER OF REALITY "Master of reality" (1989)

 

Cuando el afamado productor Rick Rubin acuerda separarse de su colega Russell Simmons, su primera decisión será llevarse a su flamante nuevo sello Def American a tres bandas: Slayer, Danzig y la formación que nos ocupa, Masters of Reality, cuyo líder, Chris Goss, había tomado el nombre del álbum clásico de Black Sabbath. El disco homónimo resultante se convierte en un preciado clásico underground desde el momento de su publicación, en 1988. Hard rock, blues, country o folk son los ingredientes de un ecléctico trabajo que más de treinta años después no ha perdido su frescura y que con temas tan brutales como ‘Kill the king’, ‘John Brown’, ‘The blue garden’ o ‘Domino’ sigue sonando tan directo como un crochet en plena mandíbula. En 2012, viendo cómo se cotizaban los originales en vinilo de dicho trabajo, Goss decidió reeditarlo conjuntamente al recomendable directo ‘How high the moon’ (1997). Grabado en el Viper Room, propiedad en otros tiempos de Johnny Depp, nunca se había publicado en dicho formato. Recoge temas de los dos primeros álbumes de la banda (recordemos que en el segundo, Sunrise on the sufferbus (1992), formaba parte del grupo nada más ni nada menos que Ginger Baker a la batería), más algún tema inédito como ‘Jindalee Jindalie’, donde participa el malogrado Scott Weiland. Curiosamente, Chris Goss se haría conocido más adelante por ser el productor de dos bandas fundamentales de los noventa: Kyuss y Queens of the stone age.


Artículo escrito por Little Bastard

9 de agosto de 2020

Suplemento dominical: VINCENT PRICE

 

Hoy me apetecía hablar un poco de la figura de Vincent Price, actor que fue mucho más que esa cara conocida encuadrada en el género de terror. Pero solo un pequeño repaso para proponeros visionar tres películas de su carrera. Su fama sin duda se la debe a sus papeles de villano y personajes atormentados que ha inundado su basta filmografía. El actor americano empieza su carrera a finales de los años treinta, ya en su segundo film “La torre de Londres” (1939) junto a Boris Karloff y Basil Rathbone. Mismo año vería su participación en “La vida privada de Elizabeth y Essex”, dirigida por Michael Curtiz, junto a Errol Flynn , Bette Davis y Olivia de Havilland. Su carrera seguía con géneros de todo tipo, cierto que solían darle personajes por lo general despiadados y malvados. Pero también tiene otros donde la bondad es su mejor virtud, como en el clásico de ciencia ficción “La mosca” (1958). Su carrera digamos que despega a raíz de “Los crímenes del museo de cera) (1953). Donde da vida al atormentado escultor que fue fruto de un incendio. Pero como vemos ya a sus espaldas una carrera larga y fructífera, con título como “Laura” (1944), “Que el cielo la juzgue” (1945), “El castillo de Dragonwyck” (1946) o “Los tres mosqueteros” (1948). Price fue un actor de serena estampa, todo lo decía con esa voz tan maravillosa que tenía (que se le digan a Alice Cooper o Michael Jackson).

En sus primerísimos comienzos en el mundo del espectáculo estuvo trabajando con Orson Welles en una compañía de teatro, antes de dar el salto al celuloide. Siempre se le recuerda por sus colaboraciones junto al director estrella de la serie B Roger Corman. Juntos hicieron aquellas adaptaciones de los relatos de Edgar Allan Poe en el primer lustro de la década de los sesenta. Otros trabajos en películas importantes son “Mientras Nueva York duerme” de Fritz Lang y “Los diez mandamientos” de Cecil B. DeMile ambas en 1956. Antes del ciclo con Poe estuvo en Italia rodando un par de películas que no son gran cosa. Otra de sus cintas clásicas es “El último hombre sobre la tierra” (1964), la adaptación de la novela de Richard Matheson. Llega 1971 y con ello uno de sus papeles más recordados, el del pobre hombre al que tras la muerte a manos de unos incompetentes cirujanos de su mujer, se líe a matarlos con métodos sacados de la antigüedad. Hablo naturalmente del film “El abominable Doctor Phibes” (1971), que tendría su secuela (aunque por debajo de esta claramente ) al año siguiente. No puede pasar por alto otra gran cinta con una de sus mejores interpretaciones de villano, hablo de “Matar o no matar, este es el problema” (1973).  

Donde hace de un desaparecido actor famoso de teatro que empezará a vengarse de los críticos que destrozaron su carrera. Para ellos utiliza muertes sacadas de las novelas de William Shakespeare. Todo un festival lleno de color y humor negro. Su filmografía seguía avanzando con productos más o menos decentes (unos mejores que otros), hasta que en 1986 filma “Las ballenas de agosto” (1987). Película donde se dan cita estrellas de cine ya muy veteranas como la número uno para el que escribe Bette Davis, Lillian Gish y Ann Sothern. Unos años más tarde vendría su colaboración con Tim Burton en “Eduardo Manostijeras” (1990), falleciendo en 1993 a los 82 años. Vincent Price destacaba por su exquisitos modales y su buen humor, un actor de una planta elegante, que siempre supo sacar lo mejor a cada personaje, ya sea en películas de bajo presupuesto o en grandes producciones.


Yo os propongo un menú de 3 títulos diversos para comprobar su talento:

1º: Matar o no matar:ese es el problema (1973)

2º: Escalofrío (1959)

3º: Laura (1944)

Y este es un repaso escueto a la figura de este gran actor, espero que si aún no habéis descubierto sus películas, esto os ayude a darle una oportunidad.

6 de agosto de 2020

Convocatoria "juevera" : EL SECRETO DE BERNARDO


Esta semana convoca Dorotea desde su blog Lazos y raíces. El tema "El pueblo de los Plop". Seres que viven en las gotas de agua.


                                                         EL SECRETO DE BERNARDO

Bernardo venía muy rebotado desde la escuela, los mismos tres chicos de siempre se metían con el casi a diario. Bernardo tenía diez años, era un niño muy flaco, y apenas llegaba a la estatura media para esa edad. Aquel día de regreso a casa llovía a cántaros, el asfalto apenas se veía y los árboles que serpenteaban todo el camino del colegio a su casa chorreaban como un grifo bien abierto. Unas gotas se alojaron en su hombro, y en ellas unos pequeños seres las habitaban. Bernardo al mirar de reojo sobre su hombro húmedo consiguió distinguir una pancarta que provenía de una de aquellas gotas. Como si fuera un sueño, se frotó los ojos esperando que aquella solo hubiera sido un momento de ensoñación, pero no fue así. La pancarta rezaba, “El pueblo de los Plop”, entonces recordó que su abuelo fallecido le había contado más de una vez anécdotas sobre aquellos misteriosos seres que pertenecían al folclore de su pueblo, y como tal el debía guardar su secreto ahora que lo había visto con sus propios ojos.

Su abuelo le había contado que cuando alguien los veía, estos seres debían obedecer a los humanos, siempre que no les obligaran a hacer el mal. Bernardo dejó el hombro muy quieto para que no resbalase aquella isla diminuta de agua. Entonces durante un rato le contó lo triste que estaba cada vez que debía ir al cole, pues aquellos tres niños lo molestaban hasta hacerle llorar.

El día siguiente amaneció soleado, los pájaros cantaban y el cielo era de un azul resplandeciente. Bernardo se puso triste pues su plan parecía que no sería posible que funcionase. Pero cuando iba de camino al colegio a la puerta le esperaban aquellos muchachos. De repente unas nubes negras aparecieron de pronto sobre las cabezas de aquellos chicos y empezaron a descargar agua como jamás se había visto. Una fuerte barranquera los arrastro calle abajo, los gritos de auxilio no eran correspondidos, pasaron por delante de Bernardo empujados por un torrente de agua exuberante. Así hasta que desaparecieron de su vista.

Las nubes se fueron del cielo, y el sol brilló ya para siempre en la vida de Bernardo.

5 de agosto de 2020

ELVIS COSTELLO AND THE THE ATTRACTIONS "Almost blue" (1981)



¡Shhhhhhhhh! Ahora que no nos lee casi nadie tengo que haceros una pequeña confidencia que no me dejará en buen lugar. Nunca he soportado a Elvis Costello, con toda la crítica (bueno, casi toda, como veremos más adelante) rendida a sus pies y su sempiterno aspecto de empollón al que coserías a collejas.

Sí, lo reconozco. Era una especie de odio irracional porque además, y ésto carece de todo sentido, siempre he sido muy fan del fabuloso ‘Brutal youth’ que grabó a mediados de los noventa. Fobias o rarezas que tiene uno.

El caso es que a poco a poco, y más tarde de lo previsto, he ido remediando esa extraña injusticia hacia el gafotas británico, adquiriendo y profundizando sobre todo en su infalible primera etapa; ya sabéis: ‘This year’s model’, ‘Get happy’, ‘My aim is true’….

Pero no es de ninguno de esos álbumes de los que quiero hablar, sino de una extraña anomalía en su carrera: De cuando Declan Patrick MacManus, más inglés que las fish & chips o el Big Ben, se dio un garbeo hasta Nashville junto a sus inseparables Attractions, grabó un álbum de versiones de country y salió absolutamente indemne de tamaño desafío.

Almost blue’ (1981), que así se llamó dicho trabajo, fue el primer disco de Costello sin la producción del gran Nick Lowe y constaba de un puñado de versiones de clásicos incontestables de leyendas como Hank Williams, Merle Haggard, Gram Parsons, George Jones o Charlie Rich.


Composiciones como ‘Why don’t you love me’, ‘Sweet dreams’ ‘Hot burrito #1’, ‘Tonight the bottle let me down’ o la rockera ‘Honey hush’ (que se sale un poco del guión), son adaptadas con todo respeto en un estilo quizás menos espídico y powerpopero al que nos tenía acostumbrados el londinense, en una propuesta absolutamente temeraria, si tenemos en cuenta la época en la que fue grabada, principios de los ochenta, en la que el género country no gozaba de una gran popularidad.

Curiosamente, como comentaba en la introducción, el disco pilló a la crítica con el pie cambiado y no gozó del beneplácito generalizado como había sido habitual hasta entonces, tildándolo en algún caso de modo despiadado de proyecto ‘sorprendentemente torpe’.

Otro aspecto interesante era el artwork de la carpeta, diseñado por Barney Bubbles (artista asociado a la escena británica de los setenta y ochenta), un claro homenaje, tanto en sus colores como en su tipografía, al maravilloso clásico publicado por Blue Note en 1963, ‘Midnight blue’ de Kenny Burrell (por otra parte, ¿hay algo que resulte más fascinante que los diseños de este mítico sello de jazz?). Para más inri, la mencionada portada venía acompañada de una sarcástica pegatina de advertencia indicando que el álbum ‘contenía música country que podía ofender o causar una extraña reacción en gente de mente estrecha’.

Con toda probabilidad, ‘Almost blue’ fue injustamente tratado en su época; y seguramente tiene más sentido y suena más fresco que nunca en la actualidad pero fue quizás la primera señal de inquietud de un artista que nunca se ha caracterizado por ser predecible. Si queréis saber cómo se las gastaba Costello enfundado en un imaginario sombrero de cowboy, mostrando su amor por la mejor música americana, es de justicia recuperar este atractivo álbum.


Artículo escrito por Little Bastard

3 de agosto de 2020

VOCES (2020)

Un caserón en medio de un bosque nunca esconde nada bueno
Hace unas semanas se estrenaba esta cinta de terror española, muchos somos (imagino que no soy el único), que el cine de género actual está de capa caída. No será por que no esté de moda, la cantidad de cintas que se estrenan al año es una barbaridad, pero pocas son las que me suelen gustar. "Voces" sin llegar a ser destacable, por lo menos cumple con lo que se propone. El cine español de terror actual (algunas ya las he comentado por aquí), suele tirar por los tintes clásicos, casa encantada, espiritus y familias atormentadas. La película es el debut en largo de Ángel Gómez Hernández, director con un gran bagaje de cortos a sus espaldas, siempre con temática de terror. Ahora por fin podemos ver si su talento también se traslada a un film completo. 
"Voces" con guión de Santiago Díaz, nos cuenta como una familia está rehabilitando un antiguo caserón  para luego venderlo (se dedican a ello). Poco a poco su hijo les es objeto de algo extraño que está oyendo en la casa. A partir de aquí sucesos inesperados serán la norma, entrando en escena un conocido parapsicólogo para intentar aclarar esas voces que atormentan a nuestros protagonistas. El elenco actoral está compuesto por Rodolfo Sancho, Ana Fernández, Ramón Barea, Belén Fabra, Nerea Barros, Lucas Blas. Destacar que los actores están muy bien, pero curiosamente el actor infantil Lucas Blas es el que me parece que está muy flojo, eso que por norma los niños suelen siempre estar bien en este género. "Voces" ofrece un relato de terror con psicofonías y brujería, ambas se complementan muy bien. 
Tanto la puesta en escena, como la ambientación logra que enseguida uno se meta de lleno en lo que propone su trama. Una casa alejada en medio de un bosque siempre esconde gato encerrado jeje, aquí es el elemento principal. La relación de los personajes establece la conexión con nosotros, se hacen empatizar casi desde el inicio, lo que conlleva a una mayor atención por parte nuestra. Rodolfo Sancho se encuentra en un buen momento, su semblante y sobria actuación se antoja de lo mejor de la película. Algo interesante que propone "Voces" es aglutinar varios subgéneros en uno, y aunque en algún momento parece que está apunto de perderse, la historia consigue encauzarse hacia un final potente pero algo desmesurado. Esto sin duda es mérito del director, que hace de la trama un gran juego de posibles verdades.
Por desgracia el siempre recurrente estallido de música para incrementar la tensión está muy presente, y que termina por irritar un poco. Un mal que ya parece no hay forma de desterrar del género. El film no ofrece por otra parte nada nuevo ni destacable por novedoso, siendo un aglomerado de situaciones ya vistas una y mil veces. Pero como decía al principio de mi opinión, lo que nos da lo hace de forma más que correcta, con algunos puntos de terror bien logrados. Un debut interesante para su director Ángel Gómez Hernández, una pena que su estreno sea en medio de este mal que aún nos sigue persiguiendo. Yo estaré atento a sus futuros proyectos.

A favor: un logrado ejercicio de dirección y ambientación

En contra: esquemas repetidos y música irritante



Puntuación general: 6.5/10

30 de julio de 2020

Relatos "jueveros": THE PARADISE



Esta semana desde el blog de Mag, La trastienda del pecado nos propone el tema Laberintos

                                                                     "THE PARADISE"


En la ventana de enfrente del Motel a tres pisos de altura se reflejaba el nombre “The Paradise”. Sobre la cama de ruidosos muelles un periódico de ayer reza con el titular de una nueva víctima matada a cuchillazos. Tumbado ya estaba preparado para que el veneno del placer se introdujera por su torrente sanguíneo, cayendo en el país de las maravillas. Se adentra más y más en el, un estallido de luz explosiona sobre su cabeza, al llegar al otro lado un sin fin de caminos le ofrecen diferentes opciones. Toma la de la izquierda en cuya entrada se lee “Placer sin freno”. 

Sus pies apenas tocaban el suelo, su cuerpo era llevado por miles de pequeñas hadas, cuyas alas diminutas hacían entre todas un ligero ruido. Dentro de aquel camino escogido al azar, un mundo de mujeres se les insinuaba primero de manera comedida, para luego hacerlo de una forma más directa. Cada una de ellas era más hermosa que la anterior, cabellos rubios, morenos o pelirrojos, un oasis de pasión esperando ser profanado para el deleite de quién se atreviera a probar la fruta envenenada. Su corazón bombeaba más fuerte a cada instante, su libido se disparaba hacia cotas inimaginables. 

Asediado por el deseo más primitivo y salvaje, desata sobre la elegida toda su fuerza, ira y visceralidad que su escuálido cuerpo poseía. Agotado y una vez saciado su ansia, las hadas le llevan de camino de vuelta, no tan placentero como el de ida, pero irremediablemente necesario. Todas a la vez le sueltan, cayendo como una pluma sobre aquel colchón con algún muelle suelto. Los primeros rayos de sol que se escurren de la mañana inciden sobre su rostro. Con la boca seca y despacio vuelve a la realidad de aquel cuarto diminuto y con olor a vómito. En su camisa unas gotas de sangre, al mirarse sus botines unas pocas más, al girar la cabeza hacia la puerta unas huellas de sangre venían en su dirección. Mientras en su brazo aún seguía clavado el viaje de la noche anterior.