21 de agosto de 2019

MICKEY MURRAY:ILUSTRE SECUNDARIO DEL SOUL

Como en cualquier faceta de la vida, existen músicos que han tenido la fortuna de estar en el lugar adecuado en el momento oportuno y otros, como nuestro entrañable protagonista, que no han corrido la misma suerte. Y es que un hecho concreto, que más adelante relataré, dio al traste con la carrera de este excelente vocalista soul de voz cálida y poderosa. Mickey Murray nace en North Augusta (South Carolina) en 1938, y ya desde muy pequeño la música corre por sus venas, iniciándose en el góspel junto a su hermano Clarence. En la época del instituto, mientras éste ficha como vocalista por los Swanee Quintet, Mickey hace lo propio con los Dixie Jubilaires. Será su profesor de secundaria quien lo ponga en contacto con el promotor Sam Gantt, mánager de la popular banda The Zippers, con los que empezará a girar con regularidad, y a través del cual conoce a Blanche Carter (compositora de “Devil or angel” popularizado por The Clovers o Bobby Vee), quien a su vez le presentará en Macon al productor Bobby Smith del sello SSS International; éste queda en llamarlo cuando encuentre el tema adecuado y ese será, ni más ni menos, que “Shout Bamalama”, una vieja composición del Otis Redding pre-Stax, y que Mickey, aunque reticente en un principio a grabarla, adaptará en una versión aplastante, superior y más vitalista que la original y con la que conseguirá un bombazo, a finales del 67, rozando el top-10 en las listas r & b y llegando a vender un millón de copias. Ese éxito le permitirá abrir shows para colosos como Aretha Franklin, Wilson Pickett, Dyke & the Blazers, Isley Brothers o Staple Singers.

Desafortunadamente, los siguientes singles publicados (tanto la cálida balada “Lonely room” como la funky “Hit record”) no corrieron la misma suerte y es una pena porque tanto los citados temas como el propio álbum, publicado un año más tarde, tienen un nivel excelente (todo ese material viene incluido en la recopilación publicada por Vampisoul en el 2004, “Shout Bamalama and other super soul songs”). Y es que el bueno de Mickey se mueve como pez en el agua tanto en los temas más efervescentes y dinámicos (“Flat Foot Sam”, “Sticky Sue”, “I’m coming back to you”, “Are you ready”…) como en los más lentos y aterciopelados (“Got you on my mind”, “Treat him right”, “Pledging my love”, “Am I that easy to forget”…) en un trabajo sin desperdicio alguno. 
Y antes de continuar con las andanzas de Mickey Murray, me gustaría hacer un inciso para hablar del sello al que pertenecía hasta esos instantes, SSS International. Propiedad de Shelby S. Singleton, era conocido por ser el hombre que compró el catálogo de Sun Records a Sam Phillips en 1969, aunque antes ya había conseguido un puñado de hits en el ámbito del country. Tuvo la iniciativa de crear una compañía con sus respectivas ramificaciones (Silver Fox Records, Exit Records, Honor Brigade Records…) dedicada a publicar excelentes temas de corte soul y r&b. Desde su nacimiento en 1967 hasta principios de los setenta, el sello lanzó cerca de 200 singles grabados en el propio estudio de Shelby en Nashville o bajo la producción de Allen Toussaint en New Orleans. 
Así, documentando la trayectoria del sello, Vampisoul sacó a la venta en el 2006 un imprescindible recopilatorio titulado “Action speaks louder than words”, representativo del excitante, sudoroso y enérgico soul y funk que SSS International publicó entre 1967-70, combinando a artistas medianamente conocidos como Bettye Lavette (“Do your duty”), Sam Dees (“Lonely for your baby”), Johnny Adams (“I don’t worry myself) o el propio Mickey Murray (“Sticky Sue”) con otros que probablemente sólo conocerán los fans más obsesivos del soul, pero que son igualmente recomendables, como su hermano Clarence Murray, Marilyn Haywood, Bettie Harris, Jake Porter, Rosalind Madison, Baby Al & The Capps, The Jerms, etc. Como reza la pegatina del álbum: nada de baladas, sólo temazos funky-soul rompepistas.

Retomando el asunto Murray, ante la creciente falta de interés del capo de SSS por el soul sureño, y tras un intento fallido de incorporarse al sello Stax, ficha en 1969 por la precaria, en el terreno económico, Federal Records (subsidiaria de King Records) que acaban de perder a James Brown y buscan desesperadamente a alguien que cubra el hueco. Mickey tiene todos los mimbres para convertirse en la nueva superestrella del sello y graba un nuevo álbum, People are together”, un canto a la igualdad racial y a la denodada lucha por los derechos sociales. 
Pero, lamentablemente, el single homónimo da de lleno en la llaga, tratando el tema de la desigualdad social de forma demasiado directa y criticando la actitud de los blancos, que a menudo acaban apropiándose de los logros de los músicos de color en su propio beneficio; paradójicamente es boicoteado por los propios DJ’s negros, que se niegan a radiarla por considerarla demasiado provocativa, temerosos de perder su puesto de trabajo. Además, el sello por el que ha fichado se encuentra sumido en una profunda reestructuración, ya que ha sido absorbido por Starday/Lin Broadcasting, que está más interesado en las reediciones del catálogo que en promocionar nuevos artistas. Así que su nuevo disco muere antes incluso de ser publicado, sumiéndose en el olvido más profundo y, de paso, arruinando la carrera del bueno de Mickey. 
Y si bien el mencionado álbum es interesante no es menos cierto que se queda lejos del material grabado en SSS. De todas formas, por si las moscas, vuelve a probar suerte con una vieja composición de Otis Redding, “Fat girl”, con el “Ace of spades” de O.V. Wright o el clásico de la Motown, “Money (that’s what I want)”, además de otros temas como “Going back to Alabama”, “Try a little harder”, “I wanna see my baby” o “The Buzzard”. Después del fiasco con King Records, siguió girando durante un par de años, editando algún que otro single para dicho sello, entre ellos el excelente “I can’t tell you (1972), pero sin demasiada promoción ni suerte. A partir de ese momento, vuelve a su ciudad natal y desgraciadamente su actividad se va espaciando. Ficha por un minúsculo sello llamado Pepco, se integra durante una temporada como vocalista del grupo funk, The Jungle Band, a mediados de los setenta y ya, en 1988, graba tres canciones como invitado en el álbum funk de Tony Cook and the Party People. Así, hasta desaparecer definitivamente del negocio de la música.
Hace unos años, Secret Stash Records consiguió reeditar en vinilo “People are together”, un trabajo difícil de encontrar hasta ese momento, para deleite de los aficionados. Incluso los propietarios del sello, Eric Foss y Cory Wong, se animaron a respaldarlo instrumentalmente en algún concierto puntual a Mickey con motivo de la presentación del disco. Y aunque sería más que interesante la grabación de nuevo material, me temo que Mr. Murray, a sus 81 primaveras, no está dispuesto a renunciar a su relajada vida dedicada a colaborar con la iglesia baptista y al cuidado de su primoroso jardín.

Artículo escrito por LITTLE BASTARD

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